PABLO GUEVARA
(1930-2006)
Una ausencia sin fondo
(1930-2006)
Una ausencia sin fondo
Marx Espinoza Soriano
Poeta, profesor universitario y cineasta, nació en Lima en 1930. Estudió en la Universidad Católica y en la Universidad de San Marcos, donde se graduó como profesor. En 1954 le fue concedido el Premio Nacional de Poesía. Un año después, viajó para estudiar cine a España, donde publicó su primer poemario, Retorno a la creatura (1957). Luego su vida navegó hacia otros puertos: Italia, Francia. A su regreso al Perú, en 1965, publicó Los habitantes y en 1967 Crónica contra los bribones. En 1971 dio a conocer Hotel del Cusco y otras provincias. Luego vino el silencio que sólo se quebró cuando ganó el Copé de Poesía de 1997 con Un iceberg llamado poesía; después -Lima, 1999- publicó La colisión, Ópera marítima en cinco actos: Un iceberg llamado Poesía, En el bosque de hielos, A los ataúdes, a los ataúdes, Cariátides, Quadernas, quadernas, quadernas.
Quienes lo conocieron darán fe también de su agudeza y rigurosidad en el análisis cinematográfico, su segunda gran pasión. Por ello en los años 80 fue convocado por la Escuela de Comunicación Social para dictar los cursos de producción audiovisual y taller de cine. A demás realizó cortometrajes como “Semilla” (1967) y “Periódico de ayer” (1983).
Los textos de Retorno a la creatura, calaron hondamente en los lectores, llegando inclusive a aquellos que no leen habitualmente poesía. Su lirismo íntimo y perturbador lo distinguía dentro de la generación de los 50 de la que el mismo se consideraba ajeno: “soy un poeta sin generación… y eso es muy importante para mí”. Además señala: “yo nunca pensé dejar de lado el biografismo, es decir, la posibilidad de practicar una poesía confesional… Mi vida cotidiana, mi vida diaria, es muy anodina y las palabras, en vez de encarcelarme, me liberan”.
Su célebre poema “Mi padre, un zapatero” aparece desde hace mucho en textos escolares como lectura obligatoria.
Tenía un gran taller. Era parte del orbe.
Entre cueros y gritos y zarpazos él cantaba y cantaba
o se ahogaba en la vida…
…Y se quedó un día, retorcido en mis brazos,
como una cosa usada, un zapato o un traje,
raíz inolvidable quedó solo y conmigo.
Ese es sólo un indicador de su trascendencia, ya que su obra constituye todo un hito (grito) contra el statu quo (orden establecido). En ella el vate denuncia la indiferencia de una clase social, su inclemencia hacia el drama de la inmensa mayoría. En este poema las palabras trascienden el lirismo y señalan las lacras que padece el país.
…Fue bueno, y yo lo supe a pesar de las ruinas
que alcancé a acariciar. Fue pobre como muchos,
luego creció y creció rodeado de zapatos que luego
fueron botas. Gran monarca su oficio, todo creció
con él. La casa y mi alcancía y esta humanidad.
Para Carlos Meneses (Palma de Mallorca, España) la obra de Pablo Guevara tiene su cúspide Hotel del Cuzco y otras provincias. Una visión de la historia y la identidad peruanas. Una confluencia de crónica feroz y de canto dolorido. Abrir las cerradas ventanas del pasado. Enfrentarse con la dura e injusta realidad del presente. Avizorar dentro de lo posible qué le espera a un país que sufre la desgracia de la desigualdad absoluta pero en la que impresiona el aspecto económico, e indigna la actitud racista que se mantiene a pesar de los tiempos transcurridos.
Marco Martos dijo que Guevara, con "Hotel de Cuzco", ejemplifica la condición de migrante del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, y conecta un presente sombrío con un pasado de grandes realizaciones.
Unos versos del poema "Los ecuestres" nos dejan un derrotero para la acción:
“Hay que destruir este Orden Establecido,
para levantar la res-plan-des-cien-te-casa-de-psyché
en el vasto imperio solar y en el corazón, y atreverse a matar:
como el enfermo desahuciado que desarmó a su enfermedad…”
En internet hallamos una entrevista que en setiembre de 2005 diera a Giancarlo Stagnaro, y entre otras cosas dice: “La literatura todavía no está suficientemente institucionalizada por que no ha ingresado a las casas; una vez ingresó con Populibros, ello demostró que es posible si se abarata el libro y se vuelve costumbre como en Colombia. Leer no es un solo un acto esporádico, si no una institución: se lee porque es una forma de llegar a ciertas cosas. Los últimos gobiernos, incluyendo el de Belaunde, son verdaderamente analfabetos”.
para levantar la res-plan-des-cien-te-casa-de-psyché
en el vasto imperio solar y en el corazón, y atreverse a matar:
como el enfermo desahuciado que desarmó a su enfermedad…”
En internet hallamos una entrevista que en setiembre de 2005 diera a Giancarlo Stagnaro, y entre otras cosas dice: “La literatura todavía no está suficientemente institucionalizada por que no ha ingresado a las casas; una vez ingresó con Populibros, ello demostró que es posible si se abarata el libro y se vuelve costumbre como en Colombia. Leer no es un solo un acto esporádico, si no una institución: se lee porque es una forma de llegar a ciertas cosas. Los últimos gobiernos, incluyendo el de Belaunde, son verdaderamente analfabetos”.
Ante la pregunta: ¿No será una política hacer analfabeta a la gente? él responde: “Si, es también una política. Pero no los creo capaces de ser tan maquiavélicos, porque Maquiavelo era muy inteligente. Él mismo aclaró que el príncipe utilizaba a veces la crueldad, la astucia o la intriga, quizá para destruir al enemigo, pero nunca para acabar con la humanidad. Lo que está pasando aquí es que no les interesa, no saben, no tienen capacidad para saber qué cosa es cultura. Es un problema que se arrastra desde el siglo XX”.
Aquejado por un mal a la sangre, Pablo Guevara Miraval, falleció el pasado miércoles uno de noviembre antes de la medianoche. Fue velado en La Casona de San Marcos, trasladado luego al crematorio El Manantial, Km. 16.5 de la Panamericana Sur.
Puede sentirse su gran ausencia, sentirse una falta sin fondo, sentir que dentro de un mar de preguntas anclados nos quedamos… pero:
Todo río posee / cierta sabiduría.
No importa que en la noche,
vulnerables los techos
y muros del deseo,
gallinazos descansen
y unas ratas se afanen.
Fantasía del alma,
también la muerte es ánfora.
“Riberas del Rimac”
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